Cien días es el margen que la costumbre establece para la primera evaluación de cada nuevo Gobierno. Es verdad que la derecha no ha respetado este principio; no es sorprendente, tampoco en esto han cambiado, siguen con problemas para interiorizar la importancia de las formas en democracia. En todo caso, este tiempo sirve tanto para estudiar detenidamente todas las medidas e iniciativas impulsadas, como para poder reconocer los principales rasgos de la personalidad del nuevo Gobierno, su carácter.
Autor: el Plural.com
28/07/2008
Podemos afirmar que España cuenta con un Gobierno valiente, responsable y sensible. Así lo está demostrando el modo en que el Ejecutivo está afrontando la situación económica actual: con coherencia. Si mérito tuvo ampliar el bienestar y los derechos de la ciudadanía cuando la economía crecía a buen ritmo, más mérito tiene garantizar que no habrá ni un solo recorte de prestaciones sociales, ni de derechos laborales, ahora que crecemos con menor intensidad. La adversidad es una buena prueba para reflejar la fortaleza de espíritu, y la confianza que se tiene en uno mismo, y en España.
Pero también el triunfo es un indicador infalible, también los laureles sirven para calibrar la integridad de quien merecidamente los recibe. El Partido Socialista logró en las urnas un respaldo ciudadano todavía mayor que el de hace cuatro años. Habrá quien piense que no todos han sido aciertos en los primeros cien días de esta etapa, la crítica es un derecho, pero también es un derecho la verdad. Y el hecho cierto es que ningún inicio de legislatura, en toda la historia de nuestra democracia, ha sido tan fructífero como el actual: 100 días de valentía en el campo de los derechos y libertades, 100 días de responsabilidad en todo lo referente a igualdad y, por supuesto, 100 días de sensibilidad en las políticas sociales y la mejora de la convivencia. Son los primeros, lo mejor está por llegar.